22 cosas que pasan los primeros días que llevas una moto (cuando no habías conducido antes)

22 cosas que pasan los primeros días que llevas una moto (cuando no habías conducido antes)

    1. El tipo del concesionario te mira preocupado cuando te llevas la moto. Incluso pregunta “¿Has conducido antes?”.
    2. Pones gasolina mirando el contador y no el depósito y solo te das cuenta de que se te está saliendo toda fuera cuando el tipo de al lado te mira raro
    3. Tienes que circular por partes de la ciudad por las que nunca habías pasado con las prácticas y no sabes cómo funcionan. Te pitan y no sabes por qué.
    4. No sabes aparcar y lo haces ocupando (gran) parte del espacio del vecino.
    5. Aunque has contratado un seguro a todo riesgo, sufres como una madre con los niños de viaje escolar la primera noche que la moto duerme en la calle.
    6. Te pierdes. Mucho.
    7. Si eres una mujer, oirás a cada miembro de tu familia y a muchos conocidos y amigos decirte perlas como: “ten mucho cuidado”, “me da mucho miedo que cojas la moto”, “qué peligro” o incluso la estrella “rezo por ti todos los días”. Si eres un hombre es más probable que solo te lo diga tu madre. Excepto el “qué peligro”. Eso te lo dirán tus colegas.
    8. Por otro lado, agradeces a completos desconocidos la naturalidad con la que se toman que tú lleves moto. Not a big deal.
    9. Preguntas: “¿llevo 500 kilómetros o llevo 5000?”, sabiendo que se van a reír de ti.
    10. Intentas colarte entre los coches y enganchas los bajos con los de otra moto hasta que acabáis en el suelo los dos, la moto y tú. En parado y delante de un semáforo. Tienen que ayudarte a levantarla. Te sientes menos mierda de lo que pensabas.
    11. Tienes que hacerte una ruta de Google Maps hasta para ir a ver a tu abuela.
    12. Te indignas porque te dejan publicidad de pisos de chinas o de “limpiamos tu moto mientras trabajas”.
    13. Te obsesionas mucho con cuándo tendrás que ir a poner gasolina.
    14. Eres incapaz de subir el bordillo de la acera.
    15. Te queda la rueda trasera atrapada en un bache y eres incapaz de mover la moto.
    16. Empiezas a odiar mucho a los autobuses (porque pueden matarte). Y a las bicis (porque puedes matarles).
    17. Te multan por aparcar justo debajo de un cartel de no aparcar que, por supuesto, no habías visto. Pagar esa primera multa es una odisea de visitas a la guardia urbana y al depósito municipal.
    18. La moto tiene cuatro meses y todavía no la has lavado.
    19. Juraste que nunca irías sin guantes, con piel expuesta a rozaduras o con sandalias pero es julio y ya no puedes aguantar más el calor. Piensas, “si me caigo (en marcha, se entiende), más me vale que sea invierno”.
    20. Te cruzas con tres gilipollas que podrían haberte matado. Juras venganza eterna.
    21. No te acuerdas de cómo se abría la guantera.
    22. Cuando pensabas que la llevabas con naturalidad, se te vuelve a caer. Esta vez aparcando.

    RomanHoliday